El origen de todo

Cuando comienza una campaña de marketing digital, unos de los principales aspectos para tener en cuenta es el lugar al que quieres que tu público llegue cuando éste interactúe con tu contenido o tu pauta en internet. Es ahí donde entra en juego tu página web y todos los aspectos relacionados con ella. Muchos negocios deciden comenzar con una cuenta en redes sociales como Instagram, y desde ahí gestionan todo su funcionamiento, pero lo que todos estos negocios pierden de vista es que las redes sociales deben ser incluidas en la estrategia como canales de comunicación y mercadeo, no como el eje central de su estrategia online.

Una página web, por otro lado, permite crear todo un embudo de conversión por el que los clientes pasarán, atraídos en primer lugar por campañas de marketing en redes sociales o en motores de búsqueda. Una vez interactúen con el contenido, el público será dirigido a tu sitio web, donde encontrará información más desarrollada sobre los productos o servicios que le interesan y, de convencerse, puede terminar adquiriendo esos productos o servicios directamente a través de tu página web. Pero no se detiene ahí. Ese flujo de gente que realiza acciones en tu página usualmente deja sus datos para poder recibir algo de tu parte. Con estos datos se pueden articular campañas de retargeting o de marketing digital, con el cual puedes generar publicidad especializada y continua a los correos de tus clientes, para lograr que vuelvan a visitar tu página web.

Las campañas de marketing digital se pueden articular de varias maneras diferentes, pasando desde diferentes alternativas de generación de tráfico, hasta una infinidad de opciones para manejar los datos que pueden dejar los clientes al momento de generar una compra o registrarse en tu sitio para recibir algo a cambio, pero todas estas opciones tiene un punto en común y es que el eje central de ellas, y el elemento principal para que todos los esfuerzos complementarios tengan éxito, es una página web bien hecha y bien articulada.